Reflejo
Quizás no haya nada más mágico que un espejo. El espejo refleja lo que eres pero a la vez esconde todo aquello que desearías ser o que puede ser que seas. Me ocurre con frecuencia, que me quedo mirandome fijamente como si esa persona del otro lado fuese un extraño. Escruto al tipo que esta enfrente, mirando esos ojo color café, y me pregunto si sabra todo lo que esta haciendo. Si es consciente del suelo que pisa o si sabe que todo se puede ir a la mierda en cualquier momento. No deja de ser un juego pero con un transfondo más serio de lo que uno cree. Siempre aguanto la mirada, en plan duro, como si fuese un duelo. Alguna vez he perdido, conmigo mismo, y he roto a llorar pero no es muy habitual. A ambos nos gusta el reto y nos respetamos, así que apartamos la mirada la mayoría de las veces antes de que llegue a mayores. Es curioso poder ver a la vez todos los problemas de tu vida, ahí delante, y al mayor responsable de todos ellos.
Más de una vez fabulo con que ese tipo se atreve a hacer en su lado todo lo que yo no me atrevo yo ni a imaginar. En ese momento lo odio profundamente. Lo odio más de lo que puede odiarme a mi por cobarde. Porque el hecho de que él pueda conseguir o tener lo que yo deseo hace arder mi sangre. Se que todo aquello que él pueda conseguir no es lo mismo, que es un reflejo y eso lo hace diferente. Pero allá en su lado, habrá conseguido tener a su diosa junto a él, por ejemplo. Es otra diosa pero da igual, él la consigue, y yo no, y eso me frustra. El odio pertecence al grupo de sentimientos básicos que mueven el mundo. Podría explicar cuales son los cinco sentimientos que mueven el mundo pero sería muy largo aunque quizás un día lo haga.
A veces me pregunto si tiene ombligo y me veo tentado a lenvatar mi camiseta y comprobar si ese tipo también lo tiene. Nunca me he atrevido. Me da miedo llegar a comprobar que no tenga y confirmar que ese tipo no es mi reglejo sino alguien diferente que se divierte con mis defectos e incongruencias.
Seguramente este juego dudará toda la vida, lo que no se es si siempre me tocará perder. ¿Alguna vez seré yo el que consiga algo que él no? A veces tengo dudas de no ser yo el que esta en el interior del espejo y que yo sea el reflejo de sus actos. Eso explicaría muchas veces porque pienso que pago las consecuencias de cosas que no siento mías. Cosas que otro decide pero que yo sufro. Ser un reflejo sin potestaz para decidir podría resulta ser un alivio por mucho que me guste tener todo controlado.
Cuando me pongo en modo adulto, que se suele ocurrir pocas veces ya sea delante del espejo o en la vida en general, pienso que mi imaginación es una cachonda y que le encanda verme enfadado. Que no es para tanto, que en el fondo ese tipo de en frente soy yo y tendrá mi misma vida y que debo controlar estas tontadas. Pero siempre que pienso en esto, estando él al otro lado del espejo, retiró la mirada rápidamente pero me parece ver un destello en el lagrimal de su ojo como diciendo: "sí chaval sí lo que tu digas".
Un día me decidiré a hablar con él y preguntarle como le va y si son ciertas mis sospechas de que consigue todo que yo no consigo. Ah! Y cual es el nombre de su diosa.

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