Plegaria
- ¡Shhh! Calma que no nos ven. - ¡Shhh! Que no me molestes. - ¡Shhh! Que no existo. - ¡Shhh! Que no existes. - ¡Shhh! No. - ¡Shhh! Adiós. - ¡Shhh! No me ayudes. - ¡Shhh! Ya no estoy. - ¡Shhh! Ya no me exalto - ¡Shhh! Se me olvido que me querías. - ¡Shhh! Te quiero. - ¡Shhh! Gracias. - ¡Shhh! Lo siento. - ¡Shhh! No volverá a pasar más. - ¡Shhh! Te necesito. - ¡Shhh! Que me muero. Cuantos silencios solicitados en un momento. Te pido callar y no es porque no te quiera. Te mando callar porque no sé existir en tu silencio. Me odio. Me vuelvo cobarde cuando no te escucho. Por enésima vez te lo pido: ¡Shhh! Finalmente, al que harán callar será a mí. Cumpliré una sentencia, aunque realmente hace tiempo que ya estoy cumpliendo mi condena.



