EL ECO QUE NO CESA
Pienso en tu sexo.
Me descuelgo a su encuentro,
buceando nervioso me aferro.
Tiembla en mi boca el mundo que ahora habito,
siento tus uñas arando mi espalda.
Firma estelada
que más tarde sembrarán tus caricias.
Mi paladar,
antes un atrio de tórridos flujos,
ahora huérfano mientras pienso en tu sexo.

Comentarios
Publicar un comentario